Si su empresa ha optado por abrirse al mercado exterior, el siguiente paso consiste en decidir cuál es la mejor manera para llevar a cabo la inversión. Son varias las fórmulas legales a través de las cuales se puede acceder al mercado extranjero, siendo las principales y objeto de nuestro análisis, la filial y la sucursal.

En primer lugar, una sucursal se entiende como un establecimiento secundario carente de personalidad jurídica, dotado de representación permanente y de cierta autonomía de gestión a través de la cual se desarrollan parcial o totalmente las actividades de la sociedad. Es decir, es una delegación de la misma empresa, compartiendo objeto social y personalidad jurídica, aunque con una instalación material y clientela propia.

Por otro lado, la filial es una entidad controlada directa e indirectamente por una empresa matriz formando un grupo de empresas. Esta modalidad se caracteriza por tener personalidad jurídica propia lo cual supone que es sujeto de los derechos y obligaciones que le correspondan, con independencia de las de la sociedad matriz.

En conclusión:

Las principales diferencias entre ambas modalidades radican en:

  • Personalidad propia jurídica. La sucursal no tiene y la filial sí.
  • Capital social mínimo. La constitución de una sucursal no requiere desembolso de capital mientras una filial implica un desembolso de 3.000 o 60.000 euros según trate de una sociedad de responsabilidad limitada o anónima.
  • Responsabilidad. En la sucursal es ilimitada y asumida totalmente por la empresa matriz mientras que en la filial se limita al capital aportado.
  • Representación y gobierno. En la sucursal se asignará un representante legal, apoderado de la sociedad matriz, para hacer frente a las autoridades fiscales. La filial se compone por una junta y órgano de administración.
  • Una filial lleva su propia contabilidad. A su vez, no puede compensar pérdidas con la matriz, pero se le permite deducirse los pagos realizados a la matriz en concepto de patentes, intereses o cánones. La sucursal también lleva contabilidad propia pero la de esta última solo se refiere a las operaciones de compra y venta llevadas a cabo, y a los elementos patrimoniales afectos a la actividad. Además, puede deducirse los gastos de dirección y generales de administración que le correspondan. Por último, en caso de optar por esta modalidad, la sociedad matriz deberá depositar las cuentas anuales consolidadas en el Registro Mercantil del país donde se haya constituido, conforme la legislación del país de origen.
  • Tributación. Una filial en el extranjero se constituirá de acuerdo con la legislación del correspondiente país. No obstante, desde una perspectiva fiscal, la sucursal tiene la consideración de un establecimiento permanente de la empresa matriz no residente. Por lo tanto, una sucursal aplicará el Convenio de Doble Imposición que corresponda, o el Impuesto sobre la Renta de No Residentes (25%), mientras que la filial tributará por el Impuesto sobre Sociedades (25%).

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